miércoles, 30 de abril de 2014

MI HISTORIA. Parte 1


Nunca he sido de las que han deseado toda su vida ser madres. Sabía que la vida me iba a llevar a ello porque es lo natural, lo establecido, a donde te lleva la corriente, y yo me dejaba llevar. Pero todo a su tiempo. Nunca entendí a algunas amigas que con 22 años ya estaban casadas y con un "churumbel".
Yo, con 22 años, quería comerme el mundo, disfrutar de la vida, salir de marcha y gastarme el primer dinero que ganaba en mi vida en ropita y viajes con mis amigas. Sabía que la maternidad llegaría, pero no era mi momento.

A los 25 años conocí al que ahora es mi marido. Todo genial. Congeniamos desde el minuto 0 a pesar de la diferencia de edad (él es 9 años mayor).
Estuvimos 2 años de novios antes de empezar a vivir juntos, y al año de estar conviviendo nos casamos. Fué un poco antes de decidir casarnos cuando se encendió en nosotros la lucecita de querer ser "papis", pero como estaba la boda cerca, decidimos esperar.



Una vez casados, aunque mi recién estrenado marido también tenía ganas, estaba un poco receloso, ya que empezaba a notarse ya esta puñetera crisis, y él prefería esperar a que pasara (iluso!). Al final logré convencerlo, y en el mes de agosto de 2011 dejé de tomar las pastillas anticonceptivas.

Y empezamos a andar este camino de la maternidad, sin prisa pero sin pausa.

El primer mes no me preocupé, entendía que mi cuerpo podía tener todavía restos de las pastillas anticonceptivas, así que no pasa nada. El segundo mes, pues pensé lo mismo (por aquél entonces no eres consciente de lo que puede llegar a pasar, y te lo tomas todo con tranquilidad)
El tercer mes, pues tampoco, nada de nada, pero como llevaba mucho agobio con el trabajo, pues pensé que seguramente sería eso, que en cuanto me calmara un poco, me quedaba fijo, me cogía la baja y de un plumazo tendría los dos problemas solucionados, jejejeje.... (ilusa de mí!!!).
Total, que fueron pasando los meses, y en el mes de marzo de 2012 y gracias a esta maravillosa crisis, me despidieron.



La verdad es que fue un momento durillo, pero me sobrepuse pensando que oye! no hay mal que por bien no venga! Ahora sí que podía tener la tranquilidad necesaria para quedarme embarazada seguro....... ya no tenía el estrés del trabajo!! (ilusa, ilusa, ilusa y 100 veces ilusa!!!)

Llegamos al mes de junio, y entonces decidí pedir cita con mi ginecóloga. Tenía entendido que debía acudirse al médico si pasado un año no había habido suerte, pero como soy muy previsora a la par que impaciente, y teniendo en cuenta que en mi población te dan hora para ginecología para al cabo de 3 meses, pues eso, que pedí la cita. Para el mes de agosto. Pues ale! A esperar!
Pues eso, que tú esperas a paciente (o impacientemente, cada una como pueda) a que llegue la visita, pero sigues con la esperanza de que suceda en cualquier momento. Y ya empiezas a ponerte nerviosa.

Llegó Agosto y fuimos a la esperada cita. Nos hizo las preguntas de rigor, nos pidió unos análisis para mi marido (espermiograma) y unos para mí (aquellos que te hacen a los 5 y a los 20 día de ciclo o algo así) y nos recetó nuestra primera medicación, aunque únicamente se trataba del famoso ácido fólico: GestaGyn para mí y GestaDHA para él. Y oye! Pues que hace ilusión y todo!! Que empiezas a tomarlo y toda contenta te dices a tí misma: ahora ya va! JA!! ILUSAAAAAAAA!!!
En Octubre nos dieron los resultados de las pruebas: todo bien. Así que la ginecóloga del Centro de Salud nos dijo que nos mandaba a la Unidad de Infertilidad que hay en el hospital de nuestra población para que nos visitara la especialista, que para eso era la especialista y que nos lo miraría todo con más tranquilidad.................

8 comentarios:

  1. Jolín! Pues para resultarme difícil empezar a contar mi historia, vaya rollazo que os acabo de soltar! jajajajaja!!!!

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  2. De rollazo nada! A qué te quedas agustitllo? Creo que todas somos unas ilusas jaja, y eso nunca se quita! Pero bueno alguna vez nos tocará! Jeje

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    1. Hola Merimeri.
      Seguro que nos va a tocar, con lo guerreras y valientes que somos todas, no puede ser menos.
      Muchos besos!

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  3. Todas empezamos igual, con ilusiones y actitudes erróneas, yo recuerdo que quería quedarme embarazada en febrero para parir en nov jaja, dime si no era ilusa!!!se de gente que eso le funciona piden y tienen, pero si yo hubiera sabido que llevo pasados cuatro noviembres y nada, me hubiera dado algo!!

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  4. Hola Ranita.
    Yo también soy de las que ha tenido algún pensamiento de este tipo, ahora da hasta vergüenza recordarlo! Cómo se puede ser tan egoísta? De todas formas, creo que tampoco es culpa nuestra intentar programar la maternidad, sino de esta mierda de sociedad en la que vivimos donde parece que la maternidad molesta: para los estudios, para el trabajo.....
    Cuánto tienen que cambiar las cosas!! De todas formas, tenemos que estar orgullosas de nosotras mismas y es que ya somos unas "supermamás" incluso antes de serlo! Es bonito pensarlo, no?
    Besitos!

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  5. Muy bonito plantearlo así, y es que es la verdad, llevas toda la razón, más que nosotras no lucha nadie por ser mamá, nos merecemos el título desde que empezamos la lucha.

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  6. jajaj me he reído mucho con lo de "ilusaaaaa", jajaja yo me lo repito cada mes cuando se me retrasa 1 o 2 días jajaja! Muy bien contado! un besico

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  7. Hola Emma!
    Si, verdad? Somos expertas en sacar esperanzas de donde no las hay, jajajaja! Pero algún día será, seguro!

    Un besazo y muchas gracias, ya veo que te has leído el blog de pe a pa, aunque todavía no he contado mucho, pero en ello estoy.

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